Edificios de vidrio e impacto ambiental

Ya desde la deuda de los 90 se comenzó con la utilización del vidrio en las fachadas y edificios en sí, relacionada a la estética y a la capacidad de industrialización de las fachadas de una edificación, reduciendo costos y tiempos en la construcción.
Con respecto al impacto ambiental se conoce que del total de energía que se produce en el planeta un 33% se utiliza en transporte, un 26% en industrias y un 41% en edificios; y de ese 41% un 65% se utiliza en climatización. En Santiago se calcula que entre 2005 y 2013 se elevaron 133 edificios de oficinas donde la mayoría presenta fachadas cubiertas solamente de vidrio.
Existen varias problemáticas a raíz de esta situación, una de ellas es el costo energético requerido para refrigerar un edificio, donde en edificios de Nueva Las Condes pagan cerca de 50 millones mensuales, otro problema es el aumento de la temperatura exterior debido a la reflexión de la luz que llega a aumentar hasta 6ºC afectando la vida urbana y los ecosistemas existentes, y por último la concepción cultural, vale decir, la asociación de fachadas de vidrio con el éxito económico que llevan a copiar estos modelos de ciudades del primer mundo que no funcionan en Santiago debido a la ubicación geográfica y las características del contexto que lo rodean.
A pesar de esto existen edificios ecoamigables, como por ejemplo el Edificio Simonetti que plantea una piel de piedras de cuarzo la cual controla la temperatura sin reducir la iluminación natural interior, el edificio Consorcio, El Centro de Innovación de la UC; también dentro de edificios que destacan por por la eficiencia energética, donde los arquitectos administraron y controlaron la llegada de la luz y el calor solar de forma óptima, están El Centro cultural Gabriela Mistral, el edificio Transoceánica y el edificio de la OIT.
 

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